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Caen a la mitad las llamadas en broma al 911; ahora se multará

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Nueve-uno-uno, emergencia policial “. La voz del telefonista es siempre la misma: sobria, calma, temperante. No importa si detrás del otro lado del tubo alguien avisa de una rapiña en curso, un homicidio por “una bala perdida” o un caballo suelto en la mitad de la ruta. No importa siquiera si de respuesta recibe un insulto, un chiste de Jaimito o el silencio de una llamada interrumpida

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Nueve-uno-uno, emergencia policial “. La voz del telefonista es siempre la misma: sobria, calma, temperante. No importa si detrás del otro lado del tubo alguien avisa de una rapiña en curso, un homicidio por “una bala perdida” o un caballo suelto en la mitad de la ruta. No importa siquiera si de respuesta recibe un insulto, un chiste de Jaimito o el silencio de una llamada interrumpida.

Pero esa cantidad de llamadas de bromistas o “perdidas” -a las que nombran “llamadas residuales”- estaba entorpeciendo la atención de la línea de emergencias. En los primeros cinco meses del año pasado, por ejemplo, el 911 contabilizó una llamada residual cada 25 minutos.

Un año después, en este 2021 y comparando un mismo período, estas llamadas cayeron a la mitad: una cada 50 minutos. ¿Qué pasó?

“Desde hace unos cinco años se empezaron a bloquear los números de teléfono que reincidían en llamadas residuales. Eso fue bajando sistemáticamente la cantidad de bromas e insultos recibidos. Pero desde fines de 2020, con la advertencia de que se iría a multar, la baja fue notable”, reconoce Alejandro Sánchez, director del Centro de Comando Unificado.

El artículo 103 de la ley de urgente consideración (uno de los que reunió consenso y no está en juego ante el eventual referéndum revocatorio) estableció que luego de la tercera llamada residual en un mes se bloquearía el número y se aplicaría una multa de entre 10 y 100 unidades reajustables (entre $ 13.000 y $ 130.000).

Un proyecto de decreto que está a estudio de Presidencia reglamentará las multas que, estiman, empezarán a regir desde el año en curso.

“A veces una llamada en la que nadie habla puede ser, realmente, una emergencia. Pero cuando detrás de una llamada residual no hay un debido uso de la línea, eso termina afectado el servicio, explica Sánchez.

Cada día la sede de emergencias bloquea unos cinco números. En una primera instancia les impide llamada al 911 por 90 días. Y si reincide los bloquea por 180 días.

Uruguay “es ahora un modelo de calidad del servicio y tiene un porcentaje de llamadas residuales inferior a México, Argentina o Brasil”. Una de cada cinco llamadas es residual (22%), mientras que en 2016 lo eran más del 60%.

No solo eso: la falta de presencialidad educativa redujo a un mínimo las falsas alarmas de bombas en liceos: solo hubo una en cinco meses.