Entretenimiento

Incoherentes

Los grupos anti-derechos se movilizaron el día sábado 29 en Ecuador, y sus estrategias no son distintas a las usadas en las campañas y discursos de gobiernos como el de Trump o Bolsonaro, ya que posicionan discursos nostálgicos, y nacionalistas con connotaciones negativas a grupos humanos, específicamente, las personas LGBTIQ+. Sus estrategias son: discursivas, simbólicas y tecnológicas. Estratégica, porque apelan al sentimiento de miedo a través de implementar enunciados falsos como: la legalización de la pedofilia, matrimonio con animales o la despoblación del país, en donde las personas LGBTIQ+ además de ser satanizadas, son deshumanizadas. Sin embargo, existe incoherencia discursiva, ya que nada han hecho en casos objetivos sobre derechos en la ciudad, como la pederastia clerical en el caso del -ex- sacerdote César Cordero Moscoso y han rechazado a las adolescentes víctimas de abuso sexual en el caso El Mangajo, así lo denunció una madre de las víctimas. En lo simbólico, objetivizan a niñas, niños y adolescentes para sus fines políticos y religiosos, las familias que se prestan a esto generalmente son hogares con poco pensamiento crítico e ínfima formación en sexualidad humana con enfoque de derechos, por lo que promueven a través de carteles información acientífica y sin sustento legal que hacen cargar a sus hijos e hijas. Recordemos que el artículo 52, numeral 2 del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia señala, “se prohíbe la utilización de niños, niñas y adolescentes en programas o espectáculos de proselitismo religioso o político”. Y, con la segmentación detallada para promocionar publicidad que hoy permiten las redes sociales, el mensaje de odio se focaliza a un público mayoritariamente fundamentalista, compran seguidores para sus páginas, aunque en realidad tienen muy poca interacción orgánica de seguidores y, sí hablamos de -contenido- generan fake news para generar sensacionalismo y amarillismo, saben que eso vende al estilo diario Extra, al presentador Alberto Pinoargote de Ecuavisa o varios locutores de radio. Sin duda, las religiones son importantes para un gran número de personas, respetables en un Estado laico, las mismas tienen las potencialidades de generar armonía, paz y amor; pero también tienen la capacidad de fomentar prejuicios, fanatismo, discriminación, estigma, y en el peor de los casos, como el ecuatoriano, discursos de odio. (O) ¿Cuántas niñas, niños y adolescentes que marcharon serían LGBTIQ+?, y ¿cuántos deben haber sentido que sus familias los odian?