Internacionales

Pido la palabra: Crónica de un “apagón” anunciado

Por: Antonio José Monagas…

Cualquier observación sobre las reales causas del “apagón” recién ocurrido, fue razón para el régimen adelantara una argumentación totalmente fantasiosa y risible dado su nivel de ridiculez.

Los problemas que vive Venezuela y que bien fueron expuestos por el craso “apagón” recién ocurrido, no son casuales, ni tampoco ocasionales. Tienen en su fuente, causas que hablan de la resultante de todo un proceso histórico de distorsiones acumuladas a consecuencia de la ineptitud de quienes asumen responsabilidades de gobierno por el sólo hecho de ganar, a duras penas, un proceso eleccionario. Además, convocado a desdén del ordenamiento jurídico correspondiente y evitando acuciosas requisitorias sobre procedimientos  que lucen oscuros. Y que también del mismo se presume la trampa como rápida vía de acceso al triunfo electoral. Incluso, demostrada por miembros de la empresa que acompañó dicho proceso:  Smartmatic .

Abel Resende

Pero no sólo es la ineptitud de quienes ostentan charreteras y de aquellos otros que se comportan de modo guapetón dado el respaldo de grupos facinerosos amparados en el poder que otorga portar armas a la mejor manera de los  cow boys  del lejano oeste norteamericano. También es el poder que anima algún proyecto ideológico apoyado por gobiernos fascistas. Incluso, por el terror que traduce toda amenaza proferida a la luz de escaldados, incoherentes y groseros criterios en la actitud de personas empeñadas en asentir la usurpación por vía autoritaria. 

Si además a dicha situación de calamidad sistémica pública se agrega la incursión de un poder militar arbitrario y despótico, basado en algo tan absurdo e inconsistente como aquello de fundamentar el manido poder popular en lo que sin argumento constitucional han denominado “unión cívico-militar”, el peligroso acecho de arrollar la institucionalidad democrática y el derecho fundamental a la vida en libertad pone en ascuas a todo el país. Emerge la intriga en el centro de la misma dinámica política nacional. 

Lejos de un poder controlador que ejerza funciones de resguardo y protección del tramado constitucional, asumido desde instancias del gobierno central, con capacidad para ordenar todo desarreglo que haga sucumbir cualquier objetivo y programa de desarrollo nacional, el régimen socialista sólo se ocupa de otorgarle impunidad a factores impetuosos, aún estando al margen de la ley. Es decir, al fanatismo ejercido por revoltosos y violentos. Así deja verse que el régimen busca con dicha agitación, asegurar su estabilidad en el poder a costa del carácter intimidante que las mismas ostentan. Tanto que ahora el discurso presidencial ha sumado la expresión de “colectivo” en su llamado a ejercer la “resistencia activa” como forma de afianzar su posicionamiento político. Aunque tal convocatoria no podría llevarse a cabo por caminos de “paz”. Ni tampoco de “amor”. Sólo por rutas de odio, coacción y venganza

El mayúsculo “apagón” recién vivido y padecido duramente por la población en su totalidad, fue anunciado desde el mismo momento que se advirtió la insidia con la cual el régimen comenzó a ejercer el poder. Desde entonces, demostró descuidar todo mecanismo jurídico que sancionara cualquier llamado de atención que diera cuenta del equivocado manejo de la administración pública. Quien advirtiera públicamente el provocado caos gubernamental, sería declarado “traidor a la patria”. Y ello, ameritaría acusaciones encargadas a un poder judicial aberrado. 

De manera que haber hecho cualquier observación sobre las reales causas del “apagón” recién ocurrido, fue razón para el régimen adelantara una argumentación totalmente fantasiosa y risible dado su nivel de ridiculez. Sólo creíble a nivel de la imaginación propia de guionistas de películas al mejor estilo de Hollywood. 

De ser un problema arrojado por el recalentamiento de las líneas de trasmisión de 765 KV tendidas entre las estaciones Malena y San Gerónimo-B, provocando la caída -en efecto cascada- de otras estaciones igualmente distribuidoras de energía eléctrica y en consecuencia, la interrupción automática del servicio para buena parte del país, el régimen inventó la fatua causa de un ataque “cibernético” y otros de fuente “electromagnéticos”. Cuestión ésta que lució bastante fuera de foco por lo paradójica de dicha explicación. 

Sin operadores calificados capaces de recuperar cualquier inconveniente que pueda desactivar la trasmisión de electricidad desde Guri, el sistema eléctrico nacional se ve en franco riesgo de verse sumido en graves deficiencias de trasmisión lo que acarreó el “apagón” último. Así como de tanto otros anteriores que el país ha padecido, sin que hasta ahora se hayan evitado tan groseras condiciones con la fuerza de llevar el país a un colapso de indescifrables consideraciones. Aunque la situación de riesgo, sigue latente lo que podría seguir siendo razón para que continúen dándose seguidos apagones a nivel nacional y regional. De forma tal que lo ocurrido, sin duda alguna, encarna la  crónica de un “apagón” anunciado

  “Cuando las realidades revelan un estado de confusión y desaliento, es porque no hay forma de dar con la conciencia histórica perdida entre los intersticios escabrosos  de un proyecto histórico articulado a la esencia de valores  trascendentales no siempre comprendidos”

AJMonagas

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