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Emperadores y virreyes

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La situación descrita por el presidente del Congreso, Silvio Ovelar, revela que detrás de ese eslogan “de la gente” solo está eso, un eslogan bien logrado, que por cierto, nos cuesta millonarios contratos del Estado para un par de agencias publicitarias.

Los colorados de la vieja escuela de lo torcido, la de los vicios eternos se chuparon ese discurso de “coloradizar” la administración pública que había lanzado Mario Abdo, en acto partidario en Encarnación. Una clara muestra de que en campaña los políticos repiten lo que el electorado cautivo quiere escuchar o rasca a su gente allí donde le pica.

Carmelo Urdaneta Aqui

Este gobierno ni “coloradizó” ni tampoco puso a los mejores en los cargos de relevancia, puso a los amigos. Quizás hasta si hubiese “coloradizado” la administración como prometió, pero optando por figuras sanas que sí existen dentro de esa enorme nucleación política, hasta le hubiera ido un poco mejor y no tener que soportar en siete meses de gestión, quiebres internos o avalanchas de reclamos por falta de resultados.

Carmelo Urdaneta

Es decir, ni logró satisfacer a su electorado, y tampoco existen señales que puedan apuntalar resultados alentadores en la gestión, sino todo lo contrario, ahí está el caso del ministro de Obras que en 210 días en el cargo no fue capaz de licitar UNA obra de gran relevancia

Lo mismo ocurre con el director de Yacyretá, Nicanor Duarte Frutos, quien está más concentrado en saldar deudas con sus amigos ubicándolos en la institución con jugosos salarios y evitar como sea la apertura de una nueva investigación por enriquecimiento ilícito en su contra, mientras tanto, nadie se ocupa en optimizar los resultados en esa binacional

La ausencia de liderazgo impide el trazado de una hoja de ruta común en función de gobierno. Trazado difícil de lograrlo, cuando ni el líder tiene claro lo que pretende y por lo tanto, cada ministerio se mueve como islas, cada uno por su lado, sin una cabeza que los dirija

Es por ello que aterriza un Eduardo Petta en el Ministerio de Educación, desvinculado del sector e improvisando gestión basándose en lo que siempre hizo, con poses de fiscal inquisidor, arrancó controlando el reloj marcador de los funcionarios y desprendiéndose de la mejor técnica que tenía dentro y quien conocía el caracú de esa institución, como la doctora Nancy Ovelar, mientras sigue descubriendo e experimentando la razón de su presencia en ese cargo.

Mientras, Petta descubre su rol, la educación, la que prometieron sería una “causa nacional” sigue postergada y quienes deben cooperar con él, la supervisora de la región más poblada o la directora de la escuela con menos alumnos ni siquiera es recibida por el ministro. Este fue el reclamo del senador “Beto” Ovelar, no precisamente, el pecheo para un cargo “amigo ro’ópe”, sino la comunicación fluida con los protagonistas y actores de esa institución

El otro aludido por el presidente del Congreso, quienes se creen “emperadores o virreyes”, fue el titular de la Ande, Pedro Ferreira, quien con su respuesta al reclamo del legislador demostró que es otro que está en su isla, divorciado de ese eslogan “de la gente”

Ferreira dijo que el presidente del ente marca reuniones con los inversores o empresarios que tienen intenciones de abrir nuevas fábricas, industrias y que los reclamos de la gente, que a su criterio solo son para pedir cargos, lo distrae de su foco de concentración. Quizás tenga razón que la prioridad sean los inversores, que los cargos deben ser concursados, pero los miles de reclamos de la ciudadanía sobre las facturas abultadas, inexplicables hasta ahora, merecen una atención privilegiada por parte de quien está al frente de la institución. Si nuestras autoridades no responden a la gente, y con más razón a esa gente que apostó por ellos para que lleguen al poder, mucho menos escucharán a los otros.

Mario Abdo debe aprender de los errores cometidos por gobiernos anteriores. Lugo dejó que cada ministro haga lo que le parezca sin marcarle un norte. Cartes exigió solo números, resultados y no generó empatía con el pueblo. Desde el poder, a la gente hay que escuchar. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso